
EL NIÑO Y ALGUIEN.
Las luces se apagaron hasta morir
los espíritus se elevaron
levitando la inquietud
sin poder evitar llorar
por la ácida ensalada de memorias
y de arrepentimientos
de la que en esta noche
mi alma se alimenta
Vuelvo a no saber donde estoy
Vuelvo a querer a ese niño
Vuelvo a temer
y su imagen casi indescriptible
de una bofetada violenta derrota
todo lo ganado
–el niño cruzó la vereda y alguien cruzó la calle para saludarlo con voz y sonrisa; el niño le contestó con un “hola” sin aire pero con boca, la boca inolvidable, deseable y de roja ternura acabada, como las mejillas, que aumentaron la tensión de ver a un niño como nieve intermitente; y fue dichosa la vereda que amortiguó su mirada más intensa que el rubor de su estampa.
El Niño en la Puerta
Su carita palidecía
y se inclinaba para entender lo que oía,
pero su gesto parecía más bien
adorno de su anatomía.
El pelo de su frente casi tocaba sus pestañas… parpadeó.
Y de apoco su boca se relajó y cayó
casi como para besar a alguien.
Un brazo agarraba fuerte un cuaderno contra su pecho,
cual si abrazara a alguien…
los ojos ya no pestañeaban
penetraban fuerte e iluminados,
como si intentara enamorar a alguien. Ahí estaba yo.
haciendo como si mirara a una puerta semiabierta
con la manilla girada por una mano infantil.
Yo te hubiera tomada la mano
hubiera dejado que me besaras, abrazaras
que me miraras por siempre con esa cara de ángel
abriendo la puerta del cielo.
1 comentario:
muy bonito ...me gusto ....mucho
anque lo escribite hace tiempo, todavia se puede sentir la pasion en
sus letras ....
que bonito no?
Saludos ....Osita..!
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